lunes, 13 de octubre de 2014

…Réquiem por tu partida…

…Réquiem por tu partida…

Una fría garua caía pertinazmente humedeciendo la tierra que pronto cobijaría el triste pino que aguardaba con tu cuerpo. Rostros desencajados, azulados y tristes por tu partida rodeaban el pequeño espacio donde despedíamos tu paso por la vida.
La ceremonia había resultado bastante accidentada y en medio de la confusión el sacerdote hizo un llamado. Me habían elegido para decir las últimas palabras en tus exequias.
Todos los rostros apuntaban hacia mí. Con gran pesar avance hasta estar parada junto a ti. Saque el papel donde la noche anterior había escrito despidiéndome de ti. No tuve el valor para leerlo, las manos me temblaban y la voz se me apagaba lentamente. Me alcanzarón un vaso con agua. Y pude continuar, ya sin leer.

“Querida Mariana como poder resumir tu vida con palabras; si ellas todavía no se han inventado. Es todo tan injusto. Desde tu cuerpo que no resistió la avalancha de tus sueños y esperanzas hasta las peleas bizantinas que solíamos tener. Te acabas de graduar con todos los honores que por cierto poco te importaban, sin embargo siempre ponderaste que existieran los reconocimientos. Tan ajena al mundillo de la mayoría de esos que solo buscan el protagonismo. Me pregunto si todos tuvieron la fortuna de compartir contigo la ayuda anónima que siempre brindaste. Me pregunto cuántos de los que están aquí saben de tus fines de semana en Neoplásicas, donde religiosamente ibas para ayudar a pasar al eterno descanso a las personas que tenían el alma partida porque no podían pasar el umbral de esta vida. Cuantos, cuantos saben eso de ti.
Abogada dice tu título. Yo diría luchadora incansable, defensora de las causas perdidas. Recuerdo como si fuera ayer cuando hiciste una defensa cerrada de mi ex novio. Acaso te crees tan perfecta que crees ser infalible para cometer errores; me dijiste. Se quebró nuestra amistad, no cedi un milímetro en mi decisión y nos distanciamos. Años más tarde apareciste con la cabeza gacha pidiéndome disculpas. Mi ex se había casado y su esposa era la mujer con la cabeza más adornada de todo Lima.  Asentiste conmigo; la esencia de las personas no cambian.
 Siempre admire de ti el buen talante para relacionarte con las demás personas. Bromeábamos cuando a mí me sobraban los dedos de una mano para contar a mis amigos mientras que a ti siempre te faltaban. Todos te querían y es que el cariño no es gratuito, siempre repetías.
Hoy has partido. Tus amigos y yo hemos encontrado la forma de que siempre estés con nosotros. Me conoces y sabes que no promoveré misas mensuales, ni placas recordatorias, ni polos y lapiceros que lleven tu nombre. Ni nada que sean recuerdos fríos y marchitos.
¡Sonríe Mariana! Vivirás eternamente con nosotros. Iniciamos los trámites para crear una Beca, si una beca de estudios con tu nombre, vivirás en cada estudiante que necesite ayuda para poder abrazar su sueño, vivirás en cada nueva esperanza que se abrigue para poder salir adelante. Las personas que más lo necesiten repetirán tu nombre una y otra vez. Seguirás viviendo ayudando como te hubiera gustado. Estoy segura que ahorita mismo estas sonriendo con esa enorme sonrisa que solías dibujar en tu rostro adornado de de esos ojos inmensos que sabían alumbrar.
Tu vida nos enseña que tu recuerdo no es un esfuerzo mental por no olvidar. Tu recuerdo es auténtico, es un acto de vida. Querida Mariana; Las personas no mueren cuando parten, sino cuando las olvidamos. Tu recuerdo imperecedero vivirá eternamente mientras todos te recordemos; porque no honraremos tu memoria sino tus acciones. Los actos que representaron mejor tu vida. Ayudar a los demás.
Vivimos en un mundo de recuerdos ajados y mustios, como las flores en un cementerio. Una beca, una fiesta navideña para los niños del arenal de V.E.S. (zona apartada y olvidada), sembrar un árbol, adoptar un colegio, publicar un libro. Son mejores homenajes que esculpir en piedra a quienes queremos recordar. Tú vida seguirá latiendo como siempre supo hacerlo con esa fuerza y esa decisión de espíritu que siempre te caracterizó; en cada vida que toques cuando nuevamente vuelvas a ayudar. La vida no se contrapone a la muerte, se contrapone a nuestra indiferencia y apatía.          
Mariana siempre estaremos contigo. Nos vemos."


Palabras de Maia en las exequias de su Amiga Mariana.