martes, 30 de septiembre de 2014

Una historia mal contada

…UNA HISTORIA MAL CONTADA…
(Golpe a la vanidad)
….
Cuerpo de gimnasio de formas trabajadas sin excesos; de buena estatura, rostro armónico, tonicidad excelente, ojos grandes, color caramelo. Todo un prospecto.
La diferencia de edad era notoria. Pero lo que realmente llamaba la atención era como se conducía el. Los que la  conocían solían decir que era dueña de una belleza diabólica, de carácter explosivo y algo de dulce cuando se lo proponía.
Sergio había llegado a la oficina recomendado, era amigo del hijo del dueño; no tenía más logros que mostrar. Era muy reservado y algo lacónico.  
En su primer día de trabajo Lía llegaba como administradora de la importadora, la habían contratado para corregir las políticas de la empresa y para hacer una reingeniería total. Aquel día hacía mucho calor. Lía ingresaba a las oficinas de forma muy particular; vestía una de falda bastante corta, mostrando sus contorneadas piernas que no dejaban mucho a la imaginación. Ese era su sello; irreverencia y coquetería  total. Mientras avanzaba iba sumando miradas capaces de atravesar todo. Esos ojos parecían estar pegadas a sus formas; pues la seguían con cierto sigilo, pero de un escandaloso parpadear. Sergio también la había seguido con la mirada atenta, salivando mientras ella se conducía. Prendado había quedado desde que la vio.
Los días que se sucedieron eran iguales. Las miradas se cruzaban sin decir palabra alguna. No eran necesarias. Pues en cada mirada se desataba el mismo deseo contenido; en cada parpadear la misma angustia de no poder tocarla. El inventaba nuevas formas acercarse y de asomar cualquier contacto. Clamaba por solo tocarla. Un mundo al descubierto en solo una mirada. Con una actitud bastante complaciente con algo de reserva, dando y entregando lo estrictamente necesario. Excepto por sus  miradas delatoras- con cada detalle dejaba entrever cuanto la deseaba, cuanto le gustaría beber de sus labios y como moriría al perderse en sus formas, casi lo llevaba estampado en la frente cual estigma imborrable.
Ella desdeñaba cada paso que el intentaba dar. Vapuleado terminaba al más mínimo acercamiento. Con desdén recibía las atenciones que le prodigaba, esgrimiendo el mismo discurso: "Los hombres no solo deben serlo, sino parecerlo también, con sobrada inteligencia y de gran personalidad" era lo que siempre reiteraba.
Sergio no era despersonalizado, tenía un carácter bastante agradable, pero el candor e inocencia que destilaba su mirada era un problema. Arrastraba una mirada de niño. Con vano esfuerzo intento dejarse barba para aparentar más edad, lo cual no sumaba a su favor; lejos de aumentarle la edad más lo volvía en una caricatura de sí mismo. Seguía siendo mucho menor que ella.

Lía derrochaba coquetería; regalaba su sonrisa sin escatimar, no habían pausas en su día siempre estaba sumando preferencias y halagos por doquier.
Nunca se supo los móviles de su actuar, no se pudo desentrañar su interior, si  bien es cierto ella captaba miradas, esclavizaba deseos, se apoderaba de voluntades. Siempre se le vio como una mujer solitaria, no le conocían novio alguno o si era casada o algún pretendiente, no se sabía qué que había en su mundo interior, porque se afanaba en conquistar al sexo opuesto si nunca salía con ellos.
La fiesta de gala por aniversario de la empresa estaba próxima a celebrarse y como de costumbre Lía había decidido no asistir. Ella no contaba que ya se habían asegurado de que su presencia sea infaltable. Llego el día, ella no tuvo más opción que asistir. Demás está decir que fue vestida provocativamente. Vestido ceñido, los contornos más que pronunciados, un andar incitante y cadencioso. Invitando una provocación.
La fiesta había comenzado; los brindis, los bocaditos, la comida. Todo el ritual se había dado. La constante de la noche fue Sergio a quien no se le  vio haciendo otra cosa que captar la atención de Lía, hizo de todo cuanto pudo con vano esfuerzo. Ello no hizo más que desgastarlo.
Aquel día había no daba señales más que de una noche tranquila y frugal.
Lía jamás habría imaginado lo que sucedería horas más tarde.
Aquella noche no hubo acercamientos de ningún tipo, pues ella se encargó de dejar claro que no quería saber nada de un mocoso impertinente y falto de personalidad que no salía de su mundo lúdico.
Lía se fue despidiendo de todos y finalmente salió del salón principal.
Camino a la salida sintió que alguien la seguía, oía pasos detrás de ella. Los pasos cada vez se acercaban más. El frio la embargaba y congelaba su coqueto andar, fue entonces cuando al voltear se encuentra con Sergio. Un mohín inusitado en el rostro de Lía había descubierto que no le agradaba encontrarse con aquel personaje.

_Porque te asombras y miras con indiferencia a la vez, ¿a quién esperabas? Si  sé que siempre andas sola.

_No, no es asombro. Es solo que no creí verte por aquí 

_Te seguí por que debo llevarte a tu casa. Ya es tarde y no puedes irte sola, acuérdate que hace poco una mujer fue asaltada y brutalmente violentada. No quisiera que algo te pase. No me lo perdonaría.

_Acaso crees que no puedo cuidarme sola. Yo no necesito que me acompañes, además no quiero que lo hagas, mejor regresa a la fiesta.

_No te pregunte si querías que te lleve. Dije que te voy a llevar y así será.

_ ¿Y desde cuando un mocoso atrevido me dice que debo hacer y cómo debo conducirme?

_Hasta ahora te aguantado todos tus desplantes; ese tonito despectivo, lacerante y sarcástico con el que me hablas, tu mirada por encima de los hombros, tu autosuficiencia, tu...

Lía interrumpió intempestivamente
_Un momento no te permito que me hables así  y mucho menos en esos términos

_Y desde cuando una mujer fría y malcriada me dice cómo debo tratarla

_ ¿Bueno y a Ti que te pasa? desde cuando me hablas así. No eres más que un niño queriendo hacer pataleta y no sabes lo aburridísimo que es soplarse eso. Que insufrible por Dios...

_ Bien, solo dime ¿porque me desprecias tanto? No lo entiendo; si solo vivo para adularte, te lleno de halagos, estoy pendiente de Ti. Nunca he invadido tus espacios, siempre te he respetado, a pesar que tú no lo haces conmigo, ¿porque soy tan poca cosa para Ti?
Necesito saberlo, siento que soy poco menos que un mendigo, rogando y suplicando porque mires siquiera. No lo entiendo, si eres tan linda cuando te lo propones. Puedes hacer que una piedra hable, eres tan encantadora, bella e inteligente. Todo el mundo te adora, bueno más hombres que mujeres. Quisiera entender si hasta has dicho que soy guapo. Cualquiera de tus amigas estaría orgullosa de que las mire siquiera

_ ¿Acaso crees que una cara bonita lo es todo? ¿Crees que  porque te gusto debe ser suficiente para que me lleves a la cama? ¿Crees acaso que soy mujer de halagos, que solo eso basta, ah? ¿Lo crees realmente?
Mocoso atrevido e insolente, solo mírate tan despersonalizado, ¿crees que porque articulas algunas palabras ya hablas? Ah?...
¿Crees que porque haces cuatro pasitos de baile eres un conquistador? Ah? ¿Lo crees? ¿Crees que porque repites los mismos chistes y encima mal contados y solo porque algunas calabazonas se ríen de ellos, eso te vuelve interesante? ¿Lo crees?.
A ver, dime ¿qué planes tienes? ¿Cuáles son tus metas? ¿Qué ambicionas en la vida? Dime, ¿alguna vez te has cuestionado? Has pensado en eso siquiera, ¿te has mirado? o es que solo esperas a que sea viernes para ir con tus amigotes en plan de conquista. O es que tus de fines de semana se llenan de sabanas ahajadas y húmedas de sudor. Chiquillo sin piso, se te va la vida y ni siquiera te das cuenta...ni eso...

_ ¿Así? Entonces era eso.
Pues bien…puede ser que mi personalidad no sea arrolladora como la tuya; que te desvives y mueres por atraer miradas deslumbrando a cuanta gente conoces. Puede ser.
No sabía que me habías observado tanto, al punto de saber que solo se 4 pasos de baile, que cuento los mismos chistes, y menos aun no me imaginaba que solo articulo palabras. Que no hablo!!!!…
Déjame decirte algo mujer fría, déspota insoportablemente pagada de tu suerte, poco menos que una mantis religiosa.
¿Planes? Fíjate que no los hago y sabes ¿por qué? Tengo que vivir el día a día, uno a la vez pues debo alimentar cuatro bocas en casa. Mis días lo llenan las tareas escolares, la lista de compras; que no falte leche para el biberón, útiles, la comida para la semana. Los pagos de recibos de agua, luz, teléfono y demás servicios que no esperan. Esos son mis planes…
¿Metas? Pues que esos pequeños a los cuales debo alimentar, no les falte nada y que puedan vivir una niñez normal. Cosa que  yo no tuve.
¿Ambiciones? Pues mi mayor ambición es poder ver logrados a estos angelitos por los cuales doy la vida.
Esas cosas tan irrelevantes y tan intrascendentes llenan mi mundo. Y no, no tengo tiempo para hacerme cuestionamientos y menos para mirarme.
Y fíjate que no ando esperando el fin de semana para irme de caza o de conquista porque la única mujer en la cual tuve la desgracia de poner mis ojos me desprecia por ser un despersonalizado y mal hablado; que apenas articula algunas palabras, que no se cuestiona ni se mira, ah.. Y mis fines de semana no se llenan de sabanas ahajadas de sudor sino de meados de una criatura que todavía no cumple los dos años.
¿Chiquillo? si puede ser. Tengo cara de un jovencito pero no lo soy; he vivido tanto en tan poco tiempo y con tantas desgracias juntas.
La vida me pasó  por encima de un solo brochazo, obligándome a madurar como no te lo puedes imaginar. Para alguien de 25 años tener que ser responsable de todo eso y en muy poco tiempo. Es demasiado.
Entonces no es tan exacta tu apreciación cuando dices soy inmaduro. Ah…y solo para terminar, el mes que viene se cumplirá dos años de la muerte de mis padres. Si, la vida me los arrebato en un accidente de tránsito, ellos murieron y a mí me tocó verlos pues estaba con ellos en el auto; mi madre murió en mis brazos y yo no pude hacer nada para impedirlo. ¿Tienes alguna idea lo que es cargar con eso?
¿Qué pasa Lía? De pronto te quedaste callada, ¿Que paso? ¿Las palabras no te fluyen?... Como dices Tú, ¿porque esa cara de asombro? Que es lo que no puedes creer; si siempre crees ser dueña de la verdad absoluta.
Perdóname pero no sabes el placer que tengo de ver tu rostro desencajado, estas descompuesta y pálida. Es tristemente conmovedor.
Verte así, demostrando una señal de humanidad, destilando un poco de debilidad, eres humana al fin. Igual a todos...

_Nunca creo ser dueña de la verdad y menos absoluta. Lamento mucho haberte juzgado precipitadamente y haber adelantado juicios. Lo siento, jamás imagine por todo lo que habías pasado. Discúlpame si mis palabras han sido ofensivas. Nunca fue mi intención que te sintieras mal.

_No te preocupes. La vida me enseño a que no todo lo que uno oye es verdad o mentira; tus palabras si bien es cierto fueron más que ofensivas nunca llegaron a penetrarme, por eso nunca me esforcé en que supieras la verdad.
Si ahora lo hago es porque realmente esto que siento me consume y  ya no puedo más… Te Amo, siempre te quise, estoy perdidamente enamorado de Ti.
Dios…. por fin lo fije, no lo puedo creer…
Te Amo Lía, Te Amo, no me importa gritarlo y que todo el mundo se entere. Esa es la única verdad, me vuelves loco, no vivo, no duermo, no como. Apenas si puedo hacer mi trabajo con mediana eficiencia.
Por favor di algo, no me condenes con tu silencio.

_No sé, qué quieres que te diga, eso que acabas de confesar ya lo sabía, es mas todo el mundo lo sabe. Es la comidilla en la oficina. Obviamente me culpan y dicen que yo te provoque y que eres mi amante. Escucharlo ahora de ti mismo, me hace pensar.
Sabes de sobra que una relación seria un suicidio, jamás funcionaria, lo siento pero no puedo corresponder a lo que sientes. Yo necesito otras cosas, mis intereses son otros, tengo otros proyectos.
Estoy segura que esto que sientes con el tiempo se diluirá y encontraras a alguien más que te quiera como te lo mereces. Busca a una chica de tu edad, convive con gente de de tu entorno. Deja de perseguirme.
Tú y Yo jamás estaremos juntos. Somos tan distintos; no funcionaría nunca. No quisiera que salgas lastimado. Eres un buen chico y mereces lo mejor.

Sergio tenía la mirada perdida. Estaba ido totalmente; conteniendo lagrimas que pugnaban por salir. Su mundo, su única esperanza, sus sueños todo lo que le sostenía se venido abajo, sentía morir, estaba destrozado. Aun así no decía palabra alguna, callado totalmente asentía a todo lo que Lía decía.
Finalmente decidió decir algo.

_Lía ya es tarde, te llevare a tu casa y luego iré a la mía. Sube al auto por favor.

Ella no se movía de donde estaba parada como diciendo no vas insistir, ahí termina todo.
Sergio la miro, con esa mirada que sin tocar ya te hicieron de todo. Fue muy lentamente hacia ella, se fue acercando muy despacio y ella increíblemente retrocedía cuando el avanzaba, hasta llegar apoyarse en el muro. No había más espacio donde pudiera retroceder. Estaba contra la pared.
Sergio siguió acercándose sin decir palabra alguna, llegando a estar a casi milímetros de ella; levanto su brazo derecho y lo apoyo contra la pared, acerco su rostro al de ella y la miro fijamente sin decir nada absolutamente nada. Solo la miraba con esos ojos  que la desvestían con solo parpadear. Increíblemente Lía estaba temblando.
El fue acercándose más al punto de estar casi pegado a ella, bajo la cabeza lentamente ella subió los ojos, el se inclino mas y….Lía cerró los ojos ¡!!! Luego sintió la humedad de sus labios. Si, él la había besado. No duro mucho, pues se separaron rápidamente.
Lía tenía el rostro descompuesto estaba fría y no podía creer que Sergio le había dado el primer beso. Si el primero…pero en la frente.
Sube al auto, dijo, abrió la puerta Lía subió y él le acomodo la correa del cinturón inclinándose y rosando todo su cuerpo, pasando a milímetros nuevamente por su rostro. Se podía sentir al calor de sus cuerpos como fuego que es consumido en un incendio abrazador. Pero era solo un roce y nada más.  Silencio sepulcral ninguno de los dos decía palabra alguna.
Lía no lo podía creer, le habían un golpe certero dado donde más le duele… en su ego, en su monstruosa vanidad. No podía creer que un mocoso, así le decía siempre, le haya dado una lección que nunca olvidaría.
Finalmente llegaron al departamento de Lía, subieron al quinto piso y ya en la puerta, ella buscaba la llave. Él no se movía, estaba parado mirándola.
Encontró la llave y abrió la puerta, ella entro y él se quedó parado en la puerta. Ella lo miro invitándolo a entrar sin decírselo, el asintió con la mirada, pero dijo;

_bueno ya es tarde; debes estar cansada, te dejo. Me voy, nos vemos mañana. Tomo sus manos; les dio un beso a cada una, dio la vuelta y se fue…

Lía se quedó petrificada viendo cómo se iba. Cerró la puerta y se quedó mirándola fijamente, como si le hablara. Esperando que alguien le explique algo, ya no entendía nada.
Tardo varios minutos en recuperarse. Caminó directo hacia la sala fue a la vinera; se sirvió una generosa cantidad; la bebió como si fuera agua, casi se atraganta por los sorbos tan grandes. Tomo varias copas, como si quisiera beber el mal tiempo. Busco su cartera; saco sus kleenex, cigarros y el encendedor. Se quedo mirando todo lo que había armado, era el cuadro perfecto. De pronto en la soledad más absoluta, inevitablemente se quebró en llanto; en un desesperado y angustiante llanto, las lágrimas no cesaban, salían una detrás de la otra, el desborde era incontenible, lagrimas gruesas y dolorosas cargadas de desesperación  y de impotencia de búsquedas, que clamaban por respuestas.
Tomo un cojín se lo puso en la cara y grito y grito. El escenario era espantoso. Con el rostro totalmente perdido por la impotencia y el lacerante dolor y afrenta vivida no cesaba de llorar…
Interrumpió en el silencio, el timbre. Si, el timbre a las tres de la mañana!!!!
Se reincorporó como pudo para llegar a la puerta. Al abrirla vio a lo único que podría calmar tamaño dolor. Era Sergio…
Cuando la vio se acercó hacia ella; puso sus manos en su cuello acercándola hacia él, la miro, se miraron, ambos cerraron los ojos. Sus labios entreabiertos se juntaron y se desencadeno toda la pasión contenida en ambos. Él la abrazaba con todas sus fuerzas ella sentía desmayar, el beso no terminaba. Lejos de ello parecía que desaparecían en él, la furia era tal que se podía escuchar el dolor que acompañaba ese beso.
De pronto Lía siente que de un solo movimiento y  violentamente es levantada en el aire, quedando suspendida a la mitad, teniendo que usar sus piernas para rodear el cuerpo de él y no caer. Continuaron besándose una y otra vez cada vez con más desesperación y angustia.
Cuando ya la tenía cargada la llevo hacia la habitación donde siguíerón besándose. Ya adentro la puso sobre la cama y con un movimiento medio extraño Lía estaba desnuda. Ella lo miro y no entendía en qué momento él se había quitado la suya pues podía ver el torso más apetecible y armonioso que pueda existir, ese cuerpo atlético y de gimnasio de un metro ochenta y dos  estaba desnudo frente a ella.

Se miraron  solo un segundo…no había más tiempo. El desenfreno y la pasión harían de esa noche la más inolvidable en sus vidas.