jueves, 25 de septiembre de 2014

…Dejándola a Ella…
De rojo sangre, era el color. De un estilo  poco conocido, con la cerradura dorada y con unos escondrijos que simulaban unos caminos sin retorno. Así era la puerta que se había cerrado en frente de él, sin porque ni para qué. Solo un golpe seco que se negaba  volverse para atrás.
La relación nunca fue armoniosa pues los días se asemejaban siempre a despedidas y a promesas sin cumplir. Se amaban, tal vez. O quizás era el vago recuerdo de cuando eran los amantes más formidables que se pudiera conocer. Lo cierto es que aquel día ZaC había resuelto dejar a Maia.
Cansado de su mal trato y su desconsideración, juro por su alma que esta vez si la dejaría. Con determinación maquino su plan perfecto. Busco las palabras apropiadas, ensayo el dialogo con entonación incluida. Todo era perfecto. Luego de aquel día, él la citaría para dar la estocada final.
A la mañana siguiente Maia estaba al teléfono. En un dialogo en que una vez mostraba la flaqueza de él, pues ella una vez más lo había convencido de que debía acompañarla a un día de paseo, debían ir a la Rinconada del Lago. Una vez más no pudo resistirse a esa voz dulce que no le hablaba sino que tiernamente le susurraba al oido. Está bien iré y apenas la vea se lo diré, la dejare. Dijo.
Llego el día del paseo. Presto y raudo apareció en su moto a la hora indicada. Ansioso esperaba que ella bajase para enrostrarle su decisión. De pronto se oye una vocecita que canta mientras termina de bajar las escaleras y de un salto Maia está colgada del cuello de ZaC, sonriendo como nunca antes (sonreía como si intuyese que ese día seria el final) bajo sus manos acariciando los brazos de él para terminar estampándole un beso en la comisura de sus labios. ZaC no dijo nada.
Subieron a la moto y como si presagiaran el final sus cuerpos parecían fundirse de tanto rosarse. Maia no dejaba ni un momento en aprovechar la ocación. En todo el trayecto fue acariciando los brazos y piernas de ZaC, hablaba como si de despidiese, bromeaban todo el tiempo y se reían como dos niños. Mientras conducía, ZaC repasaba el dialogo del final. Tan pronto como llegarón ella le tomo por las manos para luego caminar por entre las hojas que descansaban en el sendero, todo el tiempo miraban a su alrededor disfrutando del paisaje. Llegaron hasta la orilla y decidieron que debían entrar para bañarse. Ella le pidió que la cubriese para poder cambiarse de ropa, el  tapaba su desnudez sin dejar de llenarse los ojos ante el cuerpo donde tantas veces había soñado, en aquella piel que tanto se había humedecido entre sus manos y en todo su cuerpo. ZaC perdido una vez tampoco pudo recitar aquel discurso que con tanto afán había preparado.
Salieron cansados y con mucha hambre, recostados a la orilla y en medio de los Cedros que cobijaba sus sueños se dispusierón a merendar. El luego de haber dejado pasar tanto tiempo decidió que ese era el momento, acomodó su postura y con voz firme intento dar inicio al dialogo final. Ella en medio de sus risas y coqueteos solo atinaba a mirarlo y dibujar bellas miradas para él.

_ ¿Debo decirte algo, desde que hemos salido he querido hacerlo, pero tú siempre me salías al frente con otras cosas, deja que ahora te lo diga.

_ Seguro quieres saber si te sigo amando, pues si, si te amo

_No, no es eso lo que quiero decir

_ Entonces no me interesa, mejor ayúdame con el bloqueador.

Nuevamente otro intento frustrado. ZaC. Se unto las manos y se dispuso a frotarle aquellos  delicados hombros que hace tiempo no le daba más su calor, que no acogía más sus ansias. De pronto en medio de la tarde apacible el momento oportuno había llegado el empezó a  entonar sus últimas palabras y en medio de los suspiros de ella y perdido en la contemplación mas hermosa que habían visto sus ojos, pronunció el tan esperado final. Esperando alguna respuesta y en el silencio más absoluto Maia se había quedado dormida en el regazo de ZaC.
La tarde se despedía con el viento que ahora soplaba más fuerte que nunca y sólo se oían, en aquel lugar desierto; ya no se escuchaban sus voces ni sus risas pues el silencio era evidente entre los dos. Recogierón todo como si guardarán sus planes y sus vidas para despedirse de aquel lugar.
HicerÓn el mismo recorrido de regreso, sin haber asomado siquiera el dialogo final. Ya en la puerta de la casa. Maia toma de las manos a ZaC para decirle:

_ Creo que tienes algo que decirme, ¿verdad?... adelante hazlo.

_ Ah, yo, este, si, si…claro … eh…no, mejor olvídalo. No es importante, es decir no tiene importancia.

_ Bueno, no entiendo toda la tarde has tratado de decirme algo y ahora dices que no tiene importancia…en fin… Pero yo si tengo algo que decirte. ZaC creo que ya no deberíamos vernos por un tiempo.

Con el rostro desencajado, atónito sin poder casi hablar. 

_dice él: ¿Pero porque?

Ella con la risa fácil que tenía, estalla en carcajada

_El no entiende nada…nada

_ Sucede ZaC que me he dado cuenta que me has querido dejar. La pregunta era solo una prueba para ti. Y ante la sola idea de que no nos veríamos por unos días has puesto una cara de funeral, que para que te cuento. Mmm… está bien, entonces nos vemos mañana.

Soltó sus manos para estamparle un beso y dar la vuelta para desaparecer detrás de la puerta roja, en esa misma puerta donde se quedarón los ojos de Zac casi sin entender nada.

***FIN***